miércoles, 25 de noviembre de 2009

mangó maduro.

En un manicomio, estaban todos los locos en su hora de descanso, jugando al mangó maduro. Cada uno de los loquitos al tocar su turno, subían a lo alto de un muro donde a unos metros se encontraba un árbol enorme. Los loquitos se divertían allí de la siguiente manera: Saltaban desde el muro hacia el árbol, gritaban “MANGÓ MADURO” y después de balancearse un par de veces de las ramas del árbol, se soltaban de tremenda altura y caían reventados contra el piso y así sucesivamente cada uno de ellos esperaba ansioso su turno.

En esos momentos va pasando el doctor Director del manicomio en su ronda de rutina, y cuando detectan su presencia todos los locos comienzan a gritar a coro:

“Que juegue Doc, que juegue Doc”

Y mientras lo jalaban de los brazos hacia la barda, y al doctor se le ocurrió una brillante idea para ponerle fin a tan peligroso juego. De manera que accede a seguir el juego con una NUEVA estrategia. Una vez arriba del muro y saltando hacia el enorme árbol, grita a todo pulmón: “Mangó Verde” y comienza a balancearse de las ramas sin soltarse de ellas pues los mangós verdes no se caen, y cuando pensaba que todo estaba bien librado, de inmediato los loquitos reaccionan y gritan:

“¡A los verdes los tumbamos a pedradas!”

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